Archivos para el mes de: octubre, 2014

Publicado originalmente en: http://www.milenio.com/firmas/martin_rangel/television-hiperbatos-Pablo-Robles-Gastelum_18_394940576.htmlCaptura de pantalla 2014-10-21 a la(s) 08.37.33

La aversión de Yoko Ono hacia el color amarillo; el fijo y profético amarillo de los semáforo; naranjas color amarillo redactando un manifiesto cítrico: todas estas cosas comparten, además del espectro cromático, un lugar en amarillo, primer poemario publicado de Pablo Robles Gastélum (Culiacán, 1992). La escritura de Pablo, cargada de una imaginación muy bien ejercitada, es rica en dispersión de las ideas, en coloquialidad, en referencias a la vida en internet, en dilemas que transitan entre lo cotidiano y lo trascendente. Su estilo nos remonta a la ‘estética’ de la alt lit (http://revistatn.com/eso-que-llamamos-alt-lit/) y nos presenta a uno de los autores (de los que he podido leer, eso es claro) que de mejor manera ha logrado adaptarla a nuestra lengua. El poemario será publicado electrónicamente durante la semana en curso, para mayor información pueden interrogar al autor directamente en pabloroblesgast@gmail.com o en @pabloroblesgast. A continuación presento una selección de fragmentos aislados que fueron tomados de los poemas que integran amarillo. Tales fragmentos han sido dispuestos en un orden que no obedece al orden estricto en que aparecen en el poemario, sino en uno que pueda articular un mensaje distinto al que se ofrece  siguiendo una lectura lineal del libro:

Si yo fuera la Real Academia Española, prohibiría todas las palabras que posiblemente utilizarías para decir que no vas a poder verme hoy. ¿Qué tiene que pasar en el mundo exterior para que te des cuenta que algo está pasando?. Tu lenguaje será tan torpe y puro que te acordarás de cómo es estar conmigo y de tu boca no saldrá nada más que pura poesía involuntaria. Desnúdate y cuéntame qué ha pasado en tanto tiempo. Trataré de ser melancólico. Prenderé muchos cigarrillos y escucharé cada palabra que digas mientras un virus infecta mi sistema operativo de una manera progresiva y casi imperceptible. Tener buena memoria es una de esas tantas cosas inservibles (como tener muelas del juicio). Juro que borraré todo lo que he escrito hasta hoy y lo reescribiré exactamente igual.

Quiero saber si los .gifs en otras pestañas se siguen moviendo aunque no los vea. Quiero saber si me sigues leyendo aunque no te vea. Quiero saber si hay un lugar en esta vida para la gente que prefiere su recámara. Quiero que esa recámara sea mi mundo. Quiero que no exista ningún sentimiento indispensable. Seré neutral cuando me pregunten sobre mi propia culpa, y, cuando el juicio final llegue, estaré leyendo twitter en mi celular. “No me dejes caer en tentación”, le dicen a Dios. Yo le digo “no me quites el internet”.

Hay situaciones más incómodas de lo que crees. Juro que una vez vi a una serpiente comerme vivo, pero la vida es más que dejarse comer por serpientes. “Vete y no dejes de escribirme”, le decía Paul Eluard a Gala, pero ella y todas las mujeres-pintura son invisibles; guardan sin emoción cartas sin contestarlas; no salen ni en sus propias selfies. Tan obsoletos como la televisión, dejé mis hipérbatos y me dediqué a pasar el tiempo imaginando poesía en baños de Starbucks. Mis sentimientos son tan intermitentes como los semáforos descompuestos que sólo parpadean en amarillo. Dejaré de pensar en semáforos y esas cosas que me recuerdan tanto el orden del tiempo, ese mismo tiempo que nos tiene tan lejos del orden y que, en algún punto, dejaba la misma cantidad de arena en cada lado del reloj.

@senosderana

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Sorbo de Letras

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Stina Persson

jugábamos a

adivinar los rostros de la gente

guiándonos tan solo por el sonido

de sus voces

jugábamos a tenernos a

pertenecernos el uno al otro

como si fuéramos de algún modo

objetos

ahora es difícil alcanzar

siquiera

a verte

con este muro de mariposas apiladas y quietas

que aún siendo hermoso

se erige entre nosotros

y nos separa

aprendimos el lenguaje de las estrellas

y cifrábamos nuestros mensajes cada noche

sobre las primeras claridades del cielo

yo pensaba en ti como la musa

un bigbang de amor me estallaba en el pecho

y la certeza de que todo acaba

temblaba en mi memoria apenas como un rumor

pero déjenme volver a la noche:

tú y yo moviendo las manos de cara al cielo

dejando nuestros dedos llover sobre los astros

como pianistas alucinados

uníamos las estrellas como

uníamos los puntos numerados en los juegos de

la infancia

Ver la entrada original 28 palabras más

y también dos poemas muy diferentes entre sí, creo.

El primero es parte de mi segundo libro (que será publicado el verano próximo):

http://estabanlocos.tumblr.com/post/93907753986/martin-rangel

Y el segundo es parte de otro libro que no sé si saldrá publicado a inicios del año entrante o después o nunca:

http://www.radiadormagazine.com/2014/08/mi-sistema-nervioso-central.html

Abrazos.

el genial poeta Roberto Amézquita , a quien conocí apenas hace unos meses en el puerto de Acapulco, escribió un interesante texto para La Estantería en el que, entre otras cosas, elogia la capacidad ‘curativa’ de ROJO, mi primer libro, y propone un nuevo orden entre las secciones que lo integran 😮 🙂