El mundo es una nota musical. Las personas son el rostro que imagino tras el sonido de su voz. He olvidado la forma de las cosas. Creo conocer todo lo que tocan mis manos. Desconozco aquello que no roza mi piel. El mundo es una playa gigante y yo soy la línea rompiente. Lo que existe es la marea que toca, la marea que se aproxima y yo estoy en medio, estático. Si me muevo de un lado hacia otro, eso no lo sé. Mi hogar es la sombra, el lugar fantasma que es el silencio en los ojos. La oscuridad es el silencio en los ojos. El rostro del mundo es la luz que filtran mis párpados, y es demasiado para un hombre.  Yo soy el hombre, quiero decir, el muchacho, quiero decir, la muerte segura que es arrojarse al vuelo con las alas derretidas.

 

 

Fragmento de la segunda parte de mi cuento Eli, que se puede leer completo acá:

 

http://www.milenio.com/firmas/martin_rangel/Eli-primera-parte_18_310948937.html

http://www.milenio.com/firmas/martin_rangel/Eli-segunda-parte_18_315148543.html

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